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Sara Zambrana Guerra

Respuestas creativas - "EL ORIGEN DE LOS OLIVOS", por Sara Zambrana

Escrito por ostippobiblioteca 21-05-2016 en Creatividad literaria. Comentarios (0)

El paisaje andaluz, además de tener una gran variedad de colores, se caracteriza por la presencia del olivo. Este gentil árbol toma su origen muchísimos años atrás, conocido por la siguiente historia:

«Atenea era, hija de Zeus, y diosa de múltiples conocimientos: era diosa de la sabiduría, de las artes, de la habilidad, justicia y civilización. Recibía cultos exclusivamente para ganar guerras y recurrían a su nombre para vencer al enemigo, esto le llenaba de seriedad y aunque se ofrecía gustosamente a prestar auxilio cuando se la veneraba, tanta hipocresía y amor por el poder le resultaban inútiles y peligrosos. Los adversarios contrarios a los que pedían ayuda a la diosa, recurrían al Dios de la guerra (Apolo), lo que provocaba victorias en un bando u otro según la decisión de Zeus. No obstante, ganara quien ganara la batalla, el resultado siempre era el mismo, aunque no las actitudes; desesperación para el vencido, éxtasis para el vencedor, miseria y pobreza derramadas sobre el suelo. No podían cosechar ni recolectar y por tanto se proclamó una hambruna. El pueblo moría de hambre poco a poco, rogando a la diosa clemencia y ayuda. Pero ésta, recordando las intenciones de someter al pueblo vecino a sus órdenes, vio justo el castigo que cayó sobre ellos.

Todo parecía perdido, incluso llegaron a matarse unos a otros, hermanos y compañeros, para no agotar rápidamente las reservas de comida. Nada de lo que hacían daba motivos a Atenea para mostrarse generosa, sin embargo, entre tanta oscuridad, una luz aún no había sido corrompida. Un hombre muy mayor, sin hijos porque los perdió en la guerra, pero con un nieto muy joven, compartía lo poco que tenía con quien veía arrepentido. Se trataba de un humilde campesino que, sin perder esperanzas, no retiraba sus cultos a la diosa y labraba, sin éxito y cansado por su edad, la tierra muerta y dañada. Las semillas que siempre utilizaron no eran capaces ahora de resistir ya que no disponían del agua necesaria tras los desastres. Los pocos brotes que intentaban sobrevivir eran ahogados por ceniza. El anciano no renunciaba, ocupado de su nieto y sin apenas comida por haberla donado, estaba decidido a salir adelante. Muchos fueron los motivos para rendirse, las semillas no crecían, la comida era prácticamente inexistente, y las fuerzas eran cada vez más débiles; pero aún mayor fue su motivo por el que luchar: su nieto. No podía consentir que un humano tan pequeño e inocente asumiera las consecuencias de unos insensatos, por ello, si conseguía algún alimento, estaba seguro de que en caso de tener cantidad para uno solo, sería para su descendiente.

Atenea no pudo evitar fijarse en este resplandor y conmocionada por una persona que merecía su ayuda, hizo llover gotas verdes. De estas gotas crecieron árboles cuyos frutos se asemejaban a éstas, y aunque no era una planta comestible como otras, su escasez la hizo popular y por tanto valiosa. El pueblo escarmentado, consiguió recuperarse gracias al dinero que adquirieron.

El joven nieto del anciano pudo crecer sano, mostrando desde entonces una fuerte fidelidad hacia la diosa.»


Día del Libro - Cartel conmemorativo

Escrito por ostippobiblioteca 23-04-2016 en Día del Libro. Comentarios (0)


Caligrama

Escrito por ostippobiblioteca 10-04-2016 en Creatividad literaria. Comentarios (0)


Plagio creativo

Escrito por ostippobiblioteca 05-04-2016 en Creatividad literaria. Comentarios (0)

El buscador de la verdad.

   

  A este sabio maestro de nuevo se le presentó un hombre que buscaba conocer la verdad. A diferencia del anterior que no pudo darse cuenta de las intenciones del maestro, este hombre tenía la mirada llena de lo que parecía ser sabiduría y objetividad.

El maestro aceptó, imponiéndole a este nuevo individuo las mismas obligaciones: no cuestionarlo, guardar silencio y analizar la situación.

  El maestro decidió empezar atendiendo a sus necesidades, hacer un largo camino hasta llegar a un pueblo y comprar las provisiones que necesitaba. Para cumplir tal tarea deberían, en primer lugar, atravesar un bosque que el sabio conocía perfectamente. Durante la marcha, ambos vieron a un hombre apuntando con una escopeta a un gran oso. El maestro, ante los ojos del nuevo discípulo, interrumpió tal tarea y rompió el arma con la que amenazaba al descomunal animal, dejándolo totalmente indefenso. Se marcharon de allí, y el discípulo no dijo ni una palabra.

  Continuaron hasta llegar a la entrada del pueblo donde se encontraron con un hombre muy mayor, a quien le faltaba el brazo derecho y quien pedía con el otro que le dieran dinero. El sabio de nuevo intervino, y sin que pudiera aquel anciano actuar, le robó lo poco que había conseguido. De nuevo el discípulo no dijo ni una palabra.

  Llegando al final del viaje, y al mercado, compraron la mercancía y habiendo cumplido su propósito, el sabio de pronto prendió fuego al puesto. Marcharon raudo de allí, hasta llegar donde vivía el sabio. Atónito por el contraste entre los discípulos, y queriendo comprobar si efectivamente este nuevo hombre podría alcanzar la verdad, le habló y le formuló las siguientes preguntas:

“ - Has recorrido todo el trayecto siendo testigos tus ojos de todos mis actos. Viendo ahora los míos tal serenidad, me surge una profunda intriga: ¿Fuiste espectador de cómo conduje a un hombre hasta su perdición despojándolo de su única defensa? ¿Fuiste testigo de cómo robé a un pobre anciano discapacitado? ¿Fuiste consciente de la atrocidad que cometí al crear llamas y desperdiciar tanto trabajo?”

A esto, el discípulo simplemente respondió “-no.”

El maestro satisfecho por ver que había comprendido la lección, le pidió que concluyese su objetivo con la explicación de sus hazañas.

“ - Tales acciones- comenzó el aprendiz- bajo la piel podrida de condenables pecados, esconden en su interior justicia. Aquel hombre al que privaste de protección era un cazador cruel, que por diversión y aburrimiento amenazaba a todo aquel animal que se interpusiese en su camino, creyéndose invencible. Aquel anciano al que robaste es un pobre loco que roba y asesina unos días; se hace el inocente y pide otros. Aquel mercado que prendiste  fuego tenía influencias con personas poderosas que conseguían sus productos manchados con sangre inocente; pues todo era despojado de gente mísera y fiel. Esta es la descripción de los acontecimientos según tus acciones, pero me atrevo a decir que todo es falso.”

Al maestro le dio un vuelco el rostro y muy confundido y algo alterado pidió que continuase.

“ - Saliste ileso en todas las circunstancias que te rodeaban, es de extrañar, puesto que a simple vista parece un crimen y la inmensa mayoría de personas se dejan llevar por las primeras impresiones. ¿Cómo es posible entonces, que no te parasen o juzgasen los de tu alrededor, ni que te persiguieran? Yo tengo la respuesta; todo fue mentira y algo que salió de tu ingenio, porque la verdad además de ser confusa, tiene un gran veneno en su interior; para conocerla, muchas veces debemos guiarnos por lo que dicen otros. Entonces no conocemos la verdad, sino su verdad, y como no se pueda comprobar ésta será la nuestra. Tus demostraciones son tu verdad, pero la realidad es que aunque ellos fueran pecadores, tú te volviste uno de ellos cometiendo las mismas fechorías por las que se les acusaba: robar, herir y destruir. Sabio, esta es mi verdad.”