Cuéntame un cuento - "LA MÁQUINA DE LOS SUEÑOS", por Claudia Porras Machuca (2º C)

Escrito por ostippobiblioteca 18-05-2016 en Creatividad literaria. Comentarios (0)

Esta es la bonita historia de Antonio, un chico que aunque a su edad sólo debería haberse preocupado de jugar y pasarlo bien con los otros niños y niñas, se desvivía por ayudar a los demás, especialmente a los más desfavorecidos. Intentaba que todos solucionaran sus problemas y siempre obtenían buenos resultados.

La vocación de Antonio empezó a los ocho años, cuando un día jugando delante de su casa vio que estaba el hijo de la vecina llorando porque no podía bajar de un árbol al que se había subido. Antonio, ni corto ni perezoso, trepó por el árbol y ayudó al chico a bajar. Todo el mundo se quedó maravillado con la actuación de Antonio.

En el colegio, Antonio llegó más allá y a una chica que estaba desplazada del grupo, consiguió que fuera aceptada por todos y todas e incluso que los demás la escucharan a la hora de tomar cualquier decisión.

Un día Antonio le comentó a su maestra de tecnología que tenía en mente la construcción de un "artilugio para conseguir hacer realidad cualquier sueño", y aunque la maestra se sorprendió mucho con la idea del principio, al final accedió a ayudarle puesto que Antonio lo tenía todo muy claro y esa máquina debería funcionar cuanto antes.

Se pusieron manos a la obra en el taller de tecnología del Instituto y en poco más de dos meses la máquina estaba construida, con lo cual ya solo quedaba echarla a andar para que los sueños se hicieran realidad.

Entre todos decidieron hacer una máquina de bolas de cristal casera, que consistía en guardar una bola en casa para besarla todas las noches y pedirle nuestro deseo y así fue como sucedió.

Para fabricarla utilizaron diferentes materiales como:

un atomizador, tapones, un broche, papel de aluminio, cartulina, corcho, dos rollos de papel, cúter, exacto, tijeras, regla, lápiz, compás, una vela, pistola de silicona, temperas, paleta, pinceles, cola y lo más importante "las bolitas mágicas".

Así la hicieron:

Trazaron un círculo con el compás sobre el cartón, le quitaron el palo al atomizador y trazaron la medida de éste y otro mayor sobre el círculo principal y así hicieron tres iguales. Cogieron una de ellas y la trazaron sobre corcho para recortarla y pegarle dos, arriba y abajo. Colocaron el atomizador dentro. Tomaron las medidas del grosor y trazaron en la cartulina procurando que quedase en medio y aumentando varios milímetros de cada lado. Posteriormente la cortaron y luego trazaron la línea de los dobletes con la parte posterior del cúter. A continuación, hicieron unos pequeños cortes a los lados para facilitar el momento de pegar la pieza. Este proceso lo hicieron tanto en la parte superior como en la inferior. Sacaron el palo y forraron todo con papel de aluminio. Con el exacto y la vela cortaron la parte superior del tapón y lo colocaron en el atomizador. Trazaron dos piezas cuadradas, una mayor que otra y cuatro con forma de trapecio. En la pieza pequeña trazaron la capa de la base en el medio. Luego, cortaron un rollo de papel y lo pegaron sobre la pieza pequeña. Cogieron otro rollo de papel y lo cortaron para obtener dos pies.

Una vez que tenían todas las piezas, ¡comenzaron a montar la máquina! Pegaron los pies y los pegaron sobre la pieza grande cuadrada. Cogieron la pieza construida anteriormente (la cuadrada pequeña), y la unieron a uno de los laterales. Cogieron la figura sobrante que realizaron al principio y la pegaron sobre los pies. Colocaron el palo del atomizador en el medio y encima la pieza de corcho. Para la parte delantera hicieron dos cortes, e intentaron hacer como una especie de caja con papel de aluminio para que cayese la bola sobre ese recipiente. Por último, adornaron con temperas, brillantes, etc. Además, adornaron el atomizador también. Para finalizar, colocaron el broche en la parte superior de uno de los cortes de la parte lateral y rellenaron el atomizar con las "bolas mágicas".

La máquina comenzó a funcionar un frío día de noviembre cuando una familia que estaba viviendo en la calle porque habían perdido todo lo que poseían, consiguió recuperar de nuevo su vida anterior. Una vida normal, pero que al final se había convertido en un sueño para ellos.

También ayudó la máquina a los niños que se encontraban ingresados en un hospital, estos chicos con cáncer consiguieron recuperarse plenamente de manera casi milagrosa. Para ellos y sus familiares el sueño se hizo realidad, recuperando la salud perdida.

Una mujer maltratada por su pareja consiguió un sueño, que éste la respetara y la quisiera alcanzando la felicidad.

La lista de personas ayudadas por la máquina al conseguir sus sueños fue infinita y eso nos da pie a creer en los milagros y en aquellas personas buenas que hay en el mundo y que a veces no escuchamos cuando nos intenta ayudar.

Deberíamos mirar más a nuestro alrededor y comprender que la "máquina realizadora de sueños" podemos ser nosotros mismos en un momento dado, puesto que lo que para ti no tiene valor suficiente, para otras personas puede ser eso, un sueño, y entre todos tenemos que ayudar a conseguirlo.