Cuéntame un cuento - "LA CAJA MISTERIOSA", por Mª. Asún Baena Fernández (2º C)

Escrito por ostippobiblioteca 18-05-2016 en Creatividad literaria. Comentarios (0)

Érase una vez en una casa vieja y abandonada, donde nada más que había una caja misteriosa; un día llegaron unos niños que eran muy curiosos y les gustaban mucho las aventuras, entraron en la casa, donde habían varias habitaciones, cada uno fue a una habitación, para ver si vivía alguien o había algo, cada uno fue a un sitio pero no había nada, solo una caja, pero no le dieron importancia. En la caja ponía: "caja misteriosa, si eres valiente ABREME", pero no lo habían visto, hasta que Julia se dio cuenta, se lo dijo a sus amigos y decidieron debatir sobre lo que creían que podía ser, pero se hizo muy tarde y tuvieron que marcharse.

Pasados dos días volvieron a la casa abandonada y se pusieron alrededor de la caja. Cada uno se creía que iba a ser una cosa diferente y para que no permaneciesen con la intriga, decidieron abrirla. Cuando la abrieron dijeron todos ¡woooow!

De la caja salía purpurina de todos los colores, pero de pronto se oyó una voz, no sabían de donde procedía, así que cerraron la caja y empezaron a investigar, pero no encontraron nada. Javier que era uno de los más listos dijo: y si la voz venia del interior de la caja. Todos fueron a la habitación donde se encontraba la caja, la abrieron de nuevo y oyeron otra vez una voz que decía: “SI ERES VALIENTE, SALTA SOBRE LA CAJA”.

Mario era el más valiente y decidió hacerlo. Cuando salto sobre la caja, desapareció entre una nube azul. Todos muy preocupados y asustados hablaron y dijeron si volvemos a casa sin Mario todos se asustaran, así que vamos a ser valientes y vamos en su busca. Todos saltaron y se metieron dentro de la caja, salían muchas nubes de todos los colores. Cuando todos saltaron la caja se cerró.

Llegaron a un mundo que olía a chucherías y las herramientas estaban construyendo edificios con gominolas. Se quedaron asombrados cuando un martillo se le acerco y les dijo que fueran con é1. Ellos les hicieron caso y fueron con é1. El martillo era muy extraño tenia boca, nariz, manos, piernas, ojos y pelo. El martillo se llamaba pepe. Pepe se los llevo a su casa, allí estaba su hija, que era un destornillador pequeño llamada Rafaela y su mujer, que era una llave inglesa muy moderna llamada Lucy. Estuvieron hablando y preguntando de donde procedían.

Al cabo de una hora, Marta pregunto ala martillo Pepe, que si había visto a un niño como ellos llamado Mario, el martillo le dijo que si, que lo habían secuestrado la herramienta más peligrosa de ese mundo, “el clavo embrujado”. Todos dijeron que si sabía dónde vivía, porque tenían que rescatar a su amigo Mario. EI martillo le dijo que si, se lo explicó y les dijo que vivía en un castillo hecho de regaliz negro. Ellos fueron a rescatarlo. En ese mundo, no existían coches ni nada que contaminase, sino que los transportes eran esponjitas de colores que volaban, les decías donde querías ir y ellas te llevaban. Ellos le dijeron que los llevase al castillo de regaliz negro, la esponjita los llevo, los soltó en la puerta se fue. Los niños estaban muy asustados, porque el castillo tenía muy mala pinta. Había muchos árboles que hablaban y de ellos salían conguitos negros malignos, los cuales le indicaron por donde tenían que pasar para entra al castillo.

Les dijo:

1º, Tenían que abrir la puerta vieja y oxidada que nunca nadie pudo abrir.

2º. Si conseguían abrirla, tenían que pasar por un camino lleno de líquidos apestosos, hasta llegar a un bosque oscuro.

3º. Pasar ese bosque oscuro corriendo.

4º. Cuando salieran del bosque, habría una puerta gigante, donde tenían que decir la frase que estaba indicada.

5º. Si la decían correctamente, la puerta se abriría y habría unos duendes, que los llevarían al interior del castillo.

ADVERTENCIA: SI VEIS A VUESTRO AMIGO POR EL CAMINO, NO INTENTAR RESCATARLO.

Ellos muy val ¡entes, dijeron que sí, que ellos harían lo que les dijeron. Los niños intentaban abrir la puerta vieja y oxidada, pero claro no tenían suficiente tuerza como para empujar y abrirla. A Lucía se le ocurrió trepar por la puerta hasta llegar al otro lado. Todos le hicieron caso y lo hicieron. Pasaron la puerta y comenzaron a andar, de pronto les vino un olor muy desagradable y recordaron la segunda cosa que les dijeron los conguitos negros, “si conseguían abrirla, tenían que pasar por un camino lleno de líquidos apestosos, hasta llegar a un bosque oscuro”, y así fue, pasaron y llegaron a un bosque lleno de árboles vivientes, pasaron corriendo muy asustados.

Consiguieron llegar a una puerta gigante, donde ponía: “ábrete”, todos lo dijeron y la puerta se abrió.

Detrás de la puerta había dos duendes verdes. Comenzaron el camino, y se encontraron a su amigo Mario atrapado con unas cadenas, pero no podían rescatarlo.

Llegaron al castillo y entraron. En una habitación se encontraba "el clavo embrujado", se acercaron a él y empezaron a preguntarle cosas y él le conto su historia. Luis se dio cuenta de que el clavo embrujado tenía un cristal negro clavado en la espalda, se lo dijo a todos sus amigos y dijeron vamos a quitárselo, para ver qué pasa.

Se lo quitaron, pego un grito y salió humo negro.

Al cabo de unos minutos el castillo recobro vida y el clavo maligno, ya no era maligno, ya era un clavo normal.

Ellos sorprendidos le preguntaron por el cristal negro que tenía antes clavado en la espalda, el clavo se lo conto.

Al cabo de una hora, fueron en busca de su amigo Mario y lo rescataron. El clavo les dio las gracias por todo y les pidió disculpas por haber raptado a su amigo. Los niños aceptaron sus disculpas y se despidieron.

Salieron del castillo y llamaron a las esponjitas de colores para que los llevase a casa del martillo pepe. Llegaron a su casa y les dieron las gracias por todo y les dijeron que como se salía de aquel mundo. El martillo les dijo, que cual era la frase que ponía en la caja. Ellos les dijeron que ponía: “si eres valiente ábreme”. El martillo les dijo que para salir de aquel mundo, tenían que decir la frase del revés y al contrario: "emerba, etneilav sere is". Se despidieron y los niños dijeron esa frase, cuando la dijeron desaparecieron de aquel mundo y volvieron al mundo real saliendo de la caja.

La cerraron y se fueron a su pueblo. Iban andando para sus casas y por las calles vieron que había carteles que ponían su nombre, una frase y un número de teléfono, la frase ponía: “niños desaparecidos, si alguien los encuentra llamen al número indicado”.

Se quedaron sin palabras. Se oyó unas voces que decían sus nombres, ellos corrieron en busca de sus familiares. Los encontraron, se dieron abrazos, muchos besos... cada uno de ellos se fue con sus familiares a sus casas. La gente preguntaban que donde habían estado, que habían hecho... ellos se lo contaron y todos fueron felices.

¡FIN!