MENTE INCOMPRENSIBLE, de Sara Zambrana

Escrito por ostippobiblioteca 04-11-2016 en Concurso Relatos Terror. Comentarios (0)

Mente incomprensible.

«La mente es nuestro mayor tesoro, pero este tesoro es incognoscible. Nadie puede saber lo que hay dentro; por lo tanto no es seguro que confiemos en quien llega a despertar nuestras sospechas, en quien intuimos que esconde pensamientos oscuros, en quien llegado el caos se alegra, en quien disfruta del horror. No te dejes embaucar por personas así, ni siquiera les tengas piedad, porque si bajas la guardia, tu vulnerabilidad será el arma que utilicen contra tu propia alma.» Estas eran las palabras que mi madre me dedicaba cada vez que sospechaba de mí. Estoy seguro de que te preguntarás por qué motivos una madre desconfiaría de su propio hijo. Eso no fue siempre así, no antes de acabar en la cárcel a punto de ser ejecutado.

Al principio el problema eran los otros. Mi querida ingenua madre me sobreprotegía, debió ser porque nunca llegó a tener más hijos. Le daban miedo las malas influencias. Pensaba que era fácil de manipular, y como no aceptaba a mis amigos aprendí a buscar otras formas de entretenerme. Pasé por varias fases: juguetes, juegos de ordenador, mascotas temporales... Hasta que finalmente encontré lo que realmente me llenaba: el cine. Me encantaba ver películas; misterio, intriga, osadía, terror…, todo cuanto veía me causaba fascinación. Pero, todo tiene excepciones. Había algo que no soportaba en aquellas obras maestras: los efectos especiales. Seguramente volverás a preguntarme, la mente también es curiosa. Tienen un defecto, y es que por mucho que pretendan engañarnos, se ve perfectamente que no es real. Me ofende que pretendan hacerme creer que han asesinado a un hombre con un simple bote de pintura roja. Pero, la vida no siempre te decepciona, encontré una película que, aunque no llegaba a ser realista al cien por cien, llegaba a rozar la perfección. Esta es, Holocausto caníbal. Seguramente habrás oído hablar de ella, pero para asegurarme de no oír una profanación ante la remota posibilidad de que no sepas de que estoy hablando, nos ahorraremos un momento incómodo y te diré lo buena que es. Es una película de terror que afortunadamente prescinde de usar muchos efectos especiales. Lo lamentable es que sólo lo hace con animales, todas las personas (al parecer) salen ilesas. Ojalá llegue el día en que se descubra qué pasó realmente con la mujer colombiana. Me gustaría que confesaran de una vez que el empalamiento fue real aunque me frustra la ignorancia y el desconcierto de las personas que llegaron a demandar al director. Saberlo antes de morir, sería un grandísimo consuelo.

No solo era mi película favorita, sino que llegó a ser mi inspiración. Fue entonces cuando decidí ser director de cine. Cuantos géneros para elegir, misterio, thriller, acción… Todos ellos eran buenos, pero no excepcionales. Necesita algo potente, algo que acabase con la insoportable falsedad de ciertas escenas (que antes me producían rabia que admiración). Y entonces un día vi la luz. El Zeus de todas las escenas de terror: las películas snuff.

Sé lo que debes de estar pensando, fue injusto que me encarcelasen. ¿Cómo pueden castigar a un hombre que crea arte? Ni siquiera me dejaron distribuirla. Mi gran obra maestra fue quemada junto a las otras que en sus tiempos se realizaron (y se creen que pueden engañarnos de nuevo diciendo que no existen). Me costó mucho esfuerzo y tiempo rodarla. El mayor problema fueron los actores. No sabes lo frágil y débil que es el cuerpo humano. Me resultó dificilísimo conseguir que aguantasen las puñaladas y golpes, sobre todo los niños. Pero, pese a estas dificultades conseguí finalizarla. La colgé en la red y en pocos días conseguí muchísimos seguidores (gente sabia de verdad). Pero mi ingenua madre, mi traidora y querida madre lanzó el ordenador contra el suelo y quiso que yo lo viera. Las palabras que en un momento me excusaban de problemático, se contradijeron y pasaron a calificarme como un asesino, un insolente y lo que más de dolió, me llamó psicópata. Me llamó psicópata… ¡a mí! Me costó reaccionar después de escuchar esta falacia. ¿Cómo se atreve a insultar mi mente? ¿Cómo se atreve a menospreciar mi tesoro? ¿Cómo puede destruir ante mis ojos todo lo que me hace ser? Solo pude hacer una cosa. Decidí compensar la pérdida de mi película (inaccesible por su culpa) rodando otra escena. Con muchísima furia cogí mi cámara, amarré a mi indefensa, ingenua y querida madre a mi potro de tortura y con uno de los cristales de la rota pantalla de mi ordenador me vengué por la pérdida. Hice justicia. Su insolencia debía ser castigada.

El rodaje de mi nueva obra maestra tuvo una parte agradable, y un final infeliz. Lo bueno fue que sus estruendosos gritos fueron captados por el objetivo de mi cámara, lo malo, fue que ellos mismos fueron la causa por lo que los ignorantes me metieron en este frío agujero.

Ahora sabes por qué estoy aquí. Sin embargo, no debes frustrarte ni apiadarte de mi alma. La muerte no me asusta. Al contrario, me produce intriga. Siempre he envidiado a mis actores y me he preguntado cuanto de resistente puedo llegar a ser. Me gusta la sangre, espero que mi cuerpo se empape de la mía propia… ah… y asegúrate de que haya un espejo delante de mí. Sé que se niegan a grabarlo, pero insiste en que no se puede desaprovechar una ocasión así. Me has caído bien, incluso a pesar de que tus colegas sean ignorantes. Tienes un trabajo envidiable, ahora me doy cuenta de que fui iluso al elegir grabar películas. Debí de escoger ser verdugo en las ejecuciones. No me mires así amigo, sabes que tengo razón. Tiene gracia, podrían haber sido mis compañeros de trabajo. Quiero conocerlos. Hazme un último favor y abre mi celda. Aunque aún no sea la hora quiero que hagas tu trabajo antes de tiempo. Me hace ilusión conocer a gente que comparte mis mismos gustos.