Blog de ostippobiblioteca

Respuestas creativas

Respuestas creativas: "¿POR QUÉ EL CIELO ES AZUL?, por Piedad Guerra

Escrito por ostippobiblioteca 30-05-2016 en Creatividad literaria. Comentarios (0)

¿POR QUÉ EL CIELO ES AZUL?
Muchos nos preguntamos porque el cielo es azul, he aquí una historia muy antigua que nos dará una respuesta. Hace muchísimos millones de años, el cielo era tan blanco como las paredes de nuestras casa. Ya existía Hera, una diosa muy hermosa conocida por Zeus, el dios que engloba todos los poderes. Hera era la esposa de Zeus. Un día, mientras Zeus estaba en su casa, Hera salió a pasear y vió cómo el cielo estaba tan blanco que ni las nubes se podían apreciar. Ésta amaba el color de sus ojos, el azul claro. Fue entonces cuando se le ocurrió pedir a su amado que como muestra de su amor hiciera que el cielo se convirtiese en el color de sus ojos, ya que además era su color preferido. Tan ilusionada estaba que salió corriendo hasta su casa para contárselo lo antes posible. A Zeus le pareció tan buen idea que tan sólo en un minuto lo logró. Su pensamiento fue que cada vez que mirase el cielo se acordaría de su gran amor y que cualquier persona del mundo recordaría el amor que ambos se tenían.

Respuestas creativas: "¿POR QUÉ LAS NUBES SON BLANCAS Y ESPONJOSAS?", por Carmen Alfaro

Escrito por ostippobiblioteca 30-05-2016 en Creatividad literaria. Comentarios (0)

¿Por qué la nubes son blancas y esponjosas?

Hace muchos años, el matrimonio más importante de dioses, Zeus y Hera, se compró un gran colchón blanco y esponjoso. A los dos, les encantaba aquel colchón, por su comodidad y por lo bien que descansaban en él.

Un día, una pobre campesina se dio cuenta de que dicho colchón tapaba la luz del sol a su huerto, por lo tanto, todos sus frutos y vegetales se estaban secando.

Entonces, la campesina decidió acabar con el cómodo colchón y planeó que esa noche, mientras los dioses dormían, rompería aquel colchón con la ayuda de una gran lanza que ella misma fabricó.

Y así fue, cuando los dioses estaban durmiendo, la campesina arrojó la lanza y el colchón se rompió en pedazos. De esa manera, el cielo quedó cubierto con varios trozos blancos y esponjosos de colchón, a los que los humanos le llamamos nubes.


Respuestas creativas: "EL NIÑO LLUVIA", por Elena Borrego

Escrito por ostippobiblioteca 30-05-2016 en Creatividad literaria. Comentarios (0)


Hace muchos años, una tarde muy lluviosa volviendo del colegio encontré a un niño solo en la calle y lo llevé a mi casa.

Era un niño de cabello largo, pero no era un humano normal, sino la lluvia convertida en un niño.

Mis padres como no sabían nada decidieron que se quedaría en casa hasta que alguien viniera a buscarlo. Pasaron varios años, y nadie había ido a buscar a aquel niño, sí, seguía siendo un niño, no había crecido en aquel largo periodo de tiempo, seguía igual que el día que lo encontré.

Fueron unos años de sequía y en el pueblo solo había un pozo, en el que ya no había ni para llenar un cubo de agua. Entonces el niño escurrió su largo cabello y llenó varios cubos de agua, nadie se podía explicar lo que había sucedido.

Varios días después, empezó a jugar con unos niños, pero ellos no sabían que él era especial. Los chicos empezaron a darle patadas por todo su cuerpo y el niño empezó a lanzar relámpagos desde su brazo, cuando acabaron los relámpagos, empezó a llover mucho y los niños que le hicieron daño desaparecieron y nunca más volvimos a saber del niño de la lluvia.


Respuestas creativas - "EL ORIGEN DE LOS OLIVOS", por Sara Zambrana

Escrito por ostippobiblioteca 21-05-2016 en Creatividad literaria. Comentarios (0)

El paisaje andaluz, además de tener una gran variedad de colores, se caracteriza por la presencia del olivo. Este gentil árbol toma su origen muchísimos años atrás, conocido por la siguiente historia:

«Atenea era, hija de Zeus, y diosa de múltiples conocimientos: era diosa de la sabiduría, de las artes, de la habilidad, justicia y civilización. Recibía cultos exclusivamente para ganar guerras y recurrían a su nombre para vencer al enemigo, esto le llenaba de seriedad y aunque se ofrecía gustosamente a prestar auxilio cuando se la veneraba, tanta hipocresía y amor por el poder le resultaban inútiles y peligrosos. Los adversarios contrarios a los que pedían ayuda a la diosa, recurrían al Dios de la guerra (Apolo), lo que provocaba victorias en un bando u otro según la decisión de Zeus. No obstante, ganara quien ganara la batalla, el resultado siempre era el mismo, aunque no las actitudes; desesperación para el vencido, éxtasis para el vencedor, miseria y pobreza derramadas sobre el suelo. No podían cosechar ni recolectar y por tanto se proclamó una hambruna. El pueblo moría de hambre poco a poco, rogando a la diosa clemencia y ayuda. Pero ésta, recordando las intenciones de someter al pueblo vecino a sus órdenes, vio justo el castigo que cayó sobre ellos.

Todo parecía perdido, incluso llegaron a matarse unos a otros, hermanos y compañeros, para no agotar rápidamente las reservas de comida. Nada de lo que hacían daba motivos a Atenea para mostrarse generosa, sin embargo, entre tanta oscuridad, una luz aún no había sido corrompida. Un hombre muy mayor, sin hijos porque los perdió en la guerra, pero con un nieto muy joven, compartía lo poco que tenía con quien veía arrepentido. Se trataba de un humilde campesino que, sin perder esperanzas, no retiraba sus cultos a la diosa y labraba, sin éxito y cansado por su edad, la tierra muerta y dañada. Las semillas que siempre utilizaron no eran capaces ahora de resistir ya que no disponían del agua necesaria tras los desastres. Los pocos brotes que intentaban sobrevivir eran ahogados por ceniza. El anciano no renunciaba, ocupado de su nieto y sin apenas comida por haberla donado, estaba decidido a salir adelante. Muchos fueron los motivos para rendirse, las semillas no crecían, la comida era prácticamente inexistente, y las fuerzas eran cada vez más débiles; pero aún mayor fue su motivo por el que luchar: su nieto. No podía consentir que un humano tan pequeño e inocente asumiera las consecuencias de unos insensatos, por ello, si conseguía algún alimento, estaba seguro de que en caso de tener cantidad para uno solo, sería para su descendiente.

Atenea no pudo evitar fijarse en este resplandor y conmocionada por una persona que merecía su ayuda, hizo llover gotas verdes. De estas gotas crecieron árboles cuyos frutos se asemejaban a éstas, y aunque no era una planta comestible como otras, su escasez la hizo popular y por tanto valiosa. El pueblo escarmentado, consiguió recuperarse gracias al dinero que adquirieron.

El joven nieto del anciano pudo crecer sano, mostrando desde entonces una fuerte fidelidad hacia la diosa.»