Blog de ostippobiblioteca

Blog de la Biblioteca del IES Ostippo, de Estepa.

Aquí vamos a publicar la convocatoria de los eventos organizados por la Biblioteca y los mejores trabajos salidos de la imaginación de los alumnos del IES Ostippo.

"El diario de José", de Carmen Rocío Cano, ganadora del Concurso de Relatos de Terror.

Escrito por ostippobiblioteca 25-01-2016 en Concurso Relatos Terror. Comentarios (0)

La Familia Feliz

23 de Octubre del 2015

Me desperté hacia las once y media, según ponía en el reloj de la mesita de noche. Me quedé un rato absorto en mis pensamientos, pensando en la rareza sobrehumana de lo que había soñado esta noche: conejos de pelo castaño y ojos azules que eran perseguidos por un monstruo con un puñal en la mano. ¿Habrá conseguido atraparlos? Seguro que habían hecho algo muy malo para merecer ser la merienda de ese ogro.

Me incorporé sobre un codo y miré por la ventana. Estaba tan relajado que la tormenta que estaba cayendo y que golpeaba con fuerza el cristal de la ventana, y los aullidos del viento gélido que se oían, me recordaban más bien a un mar en calma, un sol radiante y una suave brisa que lo que realmente era. Hoy, sin más problemas, sin más metas que conseguir y sin más conejos que matar, me podía considerar un hombre completamente pleno, tranquilo y feliz.

Me di la vuelta en la cama y, del otro lado, descansaba la dulce Sara. Creía estar viendo a Blancanieves, tumbada en su bello ataúd de cristal, asesinada por la envidia de su madrastra. Al fin y al cabo, algo muy malo debió hacer Blancanieves para merecérselo.

Sara era la mortal más bella que había visto jamás. Tenía el pelo castaño, y le caía sobre los hombros pálidos, como el resto de su tez, aunque hoy lucía más pálida de lo normal. También tenía unos cristalinos ojos azules, que me recordaban al mar en calma que creía haber visto por la ventana. Lástima que no los volviera a apreciar nunca más. Sus labios eran carnosos, dignos de morder, pero hoy estaban un tanto amoratados. Su cuerpo era un laberinto digno de perderse en él, que ondulaba suavemente cada vez que leía y rápidamente cada vez que se reía. Pero hoy, estaba extrañamente quieto. En definitiva, Sara era una mujer digna de admirar, puesto que era la única que había conseguido postrarme a sus pies incluso cuando estaba muerta.

Me levanté de la cama y me fui a desayunar tostadas con mantequilla, el desayuno favorito de Sara desde que la conozco. ¿Era su preferido o simplemente un acto rutinario? Nunca se lo podré preguntar. Cuando terminé, me lavé la cara y me di cuenta que tenía un poco de sangre en el pecho. Decidí darme una ducha y, cuando terminé, fui a sentarme al lado de Sara. Cogí delicadamente la nota que había en su vientre, y que ella sostenía con sus delicadas manos.

“Querido José Ortiz:

Me marcho. No puedo más. Esta vez, creo que nuestros problemas han acabado con mi paciencia, somos muy diferentes. No dudo que te quiero más que a mi vida, pero creo que has cambiado. Últimamente te noto un poco raro conmigo, como si me ocultaras algo o tuvieras algún problema. Siendo sincera, creo que te irá mejor sin mí. Al principio supuse que era una mala racha desde que te despidieron del trabajo, o desde que murió tu madre. Pero la verdad, no entiendo por qué lo pagas conmigo, por qué me gritas, por qué ya no somos uno, como antes. No creo que sea el mejor momento para dejarte, ahora que tu hermano te ha dicho que no quiere saber nada de ti, pero ya es hora de empezar a pensar en mí y en mis necesidades. Y necesito esto. No me perdonaré jamás el haberte dejado así, pero ya estoy cansada de vivir. Te garantizo que a partir de ahora seré más feliz. Siempre tuya, Sara”

Ayer, cuando llegué del trabajo y la leí, me quise morir. Me sentía avasallado por los acontecimientos, solo en el mundo, humillado. Me tomé algunas pastillas de las que me recetó el médico y me fui a dormir. No, Sara no me dejaría jamás. No podría tolerar que la enterrasen o la incinerasen. Sara me pertenece, es mi mujer, y si la única forma de no separarme de ella jamás es tener su cadáver eternamente, lo tendré. ¿Por qué todas las personas a las que quiero se van de mi lado? Mi madre, ha muerto; mi hermano no quiere saber nada de mí desde que desconecté a su hijo de la máquina donde llevaba tres meses por coma etílico y, para colmo de males, mi jefe me ha despedido de mi trabajo porque, según él, tengo una depresión que perjudica mi labor. Odio a mi jefe, mi madre está muerta pero, ¿y mi hermano? Quizás si le devuelvo a su hijo me perdone.

Esa noche, a las doce, fui al cementerio. Rompí el cerrojo del cuarto del enterrador, y cogí un pico y una pala. Rompí la lápida y, poco a poco, saqué a mi sobrino de la cárcel donde lo tenían metido. Lo introduje en un saco y lo coloqué en el asiento de atrás del coche. Me disponía a irme cuando me acordé de mi madre. A ella también podía liberarla. Cogí de nuevo las herramientas y la saqué de ahí. Qué horror, mi madre olía todavía peor. Como siempre ha idolatrado a sus nietos, la senté al lado de Julián. Me metí en el coche y me fui a mi casa.

Cuando llegué, los saqué y los metí en mi casa. Pero claro, mi hermano se iba a horrorizar si los veía así. Los cambié de ropa, los perfumé y los senté en el salón. Como ya era muy tarde y no quería molestarle, me cambié, le di un beso a Sara y me fui a dormir.

24 de Octubre del 2015

A la mañana siguiente, coloqué también a Sara en el salón y llamé a mi hermano. Me costó mucho convencerlo para que viniera a mi casa, pero lo convencí diciéndole que tenía una gran noticia para él y conseguí que viniera a las siete. Compré una tarta de las preferidas de Sara, un pastel de queso. Estaba muy nervioso por recuperar a mi hermano, no sé cómo se lo iba a tomar. Limpié toda la casa, saqué la tarta y un cuchillo para cortarla y me senté con mi mujer a esperarlo. Cuando llegó, noté en el clima cierto aire de hostilidad, pero le tapé los ojos, y lo guié a ciegas hasta el salón. Cuando le quité las manos de los ojos, gritó, abrió la boca y se quedo estupefacto. ¿Su expresión era de felicidad o de sorpresa?

-  ¿Qué has hecho? Voy a llamar a la policía, ¡estás loco!

-  ¿Estás contento? Verás, creo que la mejor forma de volver a ser tu hermano es que te devuelva a tu hijo. Me ha costado mucho, pero aquí lo tienes.

-  ¡As desenterrado el cadáver de mamá y de Julián! ¡Necesitas un médico! Voy a irme de inmediato de aquí, a llamar a la policía y ¡espero no oír más tu nombre!

Tenía el cuchillo en la mano para cortar la tarta cuando vi a mi hermano alejarse marcando el número de la policía. ¿Habrá sentido suficiente dolor al ver a su hijo y a su madre muertos, o necesitará un plus? ¿Se sentirá satisfecho ahora de verme así?

Me acerqué despacio a él y le hinqué el cuchillo en la espalda, con una furia que no conocía, donde el odio y el rencor se habían apoderado de mí por completo. Total, mi madre, mi sobrino y mi mujer están muertos, ¿qué más da quién más muera si es por una razón justa? Ese malnacido se retorció, empezó a sangrar por la boca e hizo amago de toser mientras, poco a poco, se iba desplomando al suelo. Se acabó.

Lo arrastré como pude hasta el salón, lo senté donde antes había estado su hijo y a su hijo lo puse sobre su regazo. Al fin y al cabo había conseguido la felicidad de mi hermano, volviendo a tener a su hijo en brazos. Mi propósito estaba conseguido. Mi madre volvía a ser feliz hablando con su nuera de programas de cocina, y mi hermano y su hijo también estaban felices. Familia Feliz

Llevaba mucho tiempo deseando que las cosas volvieran a su cauce. Era feliz, ahora podría seguir con mi vida, nunca volvería a estar solo. Ahora estaría acompañado perpetuamente de los míos.

8 de Noviembre del 2015

Durante este par de semanas he pensado mucho y he reflexionado sobre lo que realmente quería. Sí, era cierto que mi familia ahora era feliz, pero recibía muchas llamadas de la madre de Julián, y en el periódico local habían hablado de la profanación de dos cadáveres en el cementerio. ¿Qué le parecería mejor a los míos: huir a un sitio donde nos dejen vivir en paz, o quedarnos aquí y hacer caso omiso de todo a nuestro alrededor? Estuve pensando en esto un par de días, pero no quería tomar la decisión equivocada, así que decidí que la mejor opción era preguntarles. Esa noche, como todas las noches desde hace dos semanas, dormía en el sofá, con la cabeza apoyada en el regazo de mi madre. Pero ese día, en vez de dos pastillas, me tomé dieciséis, como el día que me casé con Sara. Dieciséis de junio del 1999. Dieciséis como los años que llevábamos casados, ¿Será ésta la muestra de lealtad y amor eterno que nuestro matrimonio necesita para volver a estar como antes? Ahora, dentro de un rato, se lo preguntaré. Buenas noches.


Palabras que nos gustan

Escrito por ostippobiblioteca 21-01-2016 en Creatividad literaria. Comentarios (0)


¡Bienvenidos al nuevo blog de la BIBLIOTECA del IES Ostippo!

Escrito por ostippobiblioteca 21-01-2016 en Bienvenida. Comentarios (0)

En este espacio vamos a publicar los mejores trabajos, escritos, relatos cortos, poemas, caligramas y cualquier otro tipo de obra salida de la imaginación prolífica, desbordante y sorprendente de los alumnos del IES Ostippo. Aquí podremos demostrar cómo los jóvenes de Estepa y su comarca expresan y muestran su desbocada creatividad de forma divertida, asombrosa, terrorífica, artística, ingeniosa. Aquí podrán enseñar a sus padres, familiares y amigos que dentro de sus cabezas tienen mucho más de lo que muchas veces quieren enseñar.

Pero sobre todo queremos demostrar que la mejor forma de potenciar y desarrollar la imaginación y el ingenio es leyendo, bebiendo en las inagotables fuentes clásicas, literarias, históricas, filosóficas, etc. que se pueden encontrar en nuestra biblioteca o en cualquier biblioteca.

No os perdáis lo que aquí los alumnos os van a mostrar; pero no sintáis envidia: nunca es tarde para comenzar a escribir, solo hacen falta libros que leer, lápiz, bolígrafo o pluma y papel.

Y todo lo encontraréis en el instituto y en su biblioteca.